Artritis, el dolor que paraliza | TUSALUDESVIDA

Artritis, el dolor que paraliza

Un error que muchos solemos cometer es pensar que la artritis es una enfermedad que afecta sólo a las personas mayores.

Según nos indica la “Arthritis foundation” no hay edad para la artritis. La pueden padecer niños y adultos, hombres y mujeres, siendo además, una de las principales causas de discapacidad física.

Hay más de 100 tipos de enfermedades asociadas a esta dolencia que cursa con la inflamación del cartílago que recubre las articulaciones. No obstante, las más comunes suelen ser la artritis reumatoide y la osteoartritis. Es una enfermedad crónica que “nos paraliza”, que nos quita movilidad y que nos obliga a tener que enfocar nuestra vida de otro modo.

La artritis se asocia a la vejez, a la inmovilidad del tiempo y los años que paralizan nuestro cuerpo. No es una imagen real. Enfermedades como la “Artritis Idiopática Juvenil” (AIJ), por ejemplo, obliga a muchas familias a tener que hacer frente a auténticos desafíos para ayudar sus hijos a tener una calidad de vida más o menos aceptable.

Fue algo duro, la gente no entendía por qué tenía una enfermedad de “personas mayores”. Me ha tocado a mi, no la he elegido, pero tengo artritis y hago lo posible para cuidarme, para reirme y ser feliz igual que tú a pesar de que disimule con una sonrisa mi dolor.

A pesar de ser una de las enfermedades más comunes entre la población, nadie está preparado para asumir de forma individual la artritis. Su evolución es lenta pero persistente y ello nos obliga a desplegar múltiples recursos: desde los que las instituciones sanitarias nos aporten hasta educar en estrategias psicológicas de afrontamiento.

Artritis, cuando el sufrimiento nos hace prisioneros

El dolor siempre nos hace prisioneros, nos inmoviliza y nos une a ese “envoltorio físico” que es nuestro cuerpo de forma persistente. Es imposible fijar nuestra atención a nada más. La artritis, a su vez, nos obliga a tener que aceptar la deformidad de unas manos, de unos pies, de las rodilla.

Fuente

¿Cómo asumirlo? El dolor puede ser aliviado con los fármacos, pero somos conscientes de que ese oscuro enemigo volverá, y que ese nudillo del dedo hoy inflamado mañana cursará con un dedo un poco más desviado.

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