7 formas de responder frente al mal trato

Cada vez con más frecuencia escuchamos hablar de violencia psicológica, violencia perversa o incluso de acoso moral. Puede haber muchas formas de llamar a la agresión que recibimos cuando alguien nos maltrata y nos hiere con palabras cargadas de maldad.

Una de las formas de violencia psicológica más habituales se da dentro de la pareja. La violencia conyugal es de las más comunes. Pero también existe la violencia en otras instancias de la familia, con los amigos e incluso en el ámbito laboral.

– Acusar, reprochar: “si lo nuestro no funciona, es por tu culpa.”

– Bromear falsamente: “¿es cierto que te despidieron del trabajo? ¡Es broma!”

– Ignorar: “busca alguien más para salir. Yo no tengo ganas.”

Cuando leemos todas estas frases una detrás de otra, sentimos una inmensa indignación. Sin embargo, todos alguna vez hemos recibido una o varias respuestas de este tipo y no supimos muy bien cómo reaccionar. Vamos a ver una serie de acciones que debemos tomar, para poner fin a esta situación. ¡Defiéndete, porque estás en tu derecho!.

1) Cuenta hasta 10.

Calma. Respira hondo. Frente a una agresión verbal, vamos a tener más posibilidades de reaccionar en nuestro beneficio si no perdemos la paciencia.

Tranquilízate. Es importante recuperar el equilibrio. En principio, haces que no te afecte demasiado y además, no le haces saber a la otra parte que te ha provocado un daño.

2) Analiza antes de hablar.

Este punto está conectado con el primero, en el sentido de que es importante pensar muy bien lo que vamos a decir, para no caer en la trampa que nos pone el agresor. Tal vez su único objetivo es desestabilizarnos, y si respondemos de manera agresiva, estamos haciendo que logre su objetivo.

Por otra parte, hablar sin pensar puede hacer que digas cosas de las que luego te arrepientas.

3) Una respuesta concreta.

Después de recibir una agresión verbal, surgen un montón de ideas y de posibles respuestas. Siguiendo el orden de esta guía, después de calmarte, elabora una única respuesta efectiva, válida y significativa. Algo que deje bien en claro lo que piensas, sin hablar demasiado.

4) No te pongas a la altura del agresor.

Cuando alguien comete un acto de agresión verbal, está mostrando un aspecto deplorable de su personalidad. Si consideramos que esto es reprochable, no podemos nosotros caer en lo mismo aun cuando se trate de nuestra legítima defensa. ¡Nunca seas como tu agresor!

5) Tú estás por encima de tu agresor.

Solemos predicar que debemos ser humildes y que nadie está por encima de nadie, pero en esta situación tenemos que tener claro que si logramos ser pacientes y tolerantes, estaremos por encima de alguien malvado que agrede y humilla.

Tu respuesta debe ser concreta y breve y tiene que hacer que tu agresor entienda que su actitud es condenable y que no debe atreverse a repetirla.

6) Marca las diferencias.

Todos hemos recibido una educación diferente en nuestros hogares y en consecuencia, todos pensamos distinto, además de las características de la personalidad de cada uno.

Al momento de recibir una agresión verbal y de analizar qué es lo que vas a decir como respuesta, es necesario hacer entender a tu agresor que no vas a entrar en su juego, porque tu educación es distinta y consideras que la violencia no es una forma sana de vincularse con otros.

7) Tomar distancia.

Si tu agresor insiste en utilizar frases y palabras hirientes para desestabilizarte, debes tener la fuerza de voluntad para alejarte de alguien que evidentemente no sólo no te quiere, sino que ni siquiera te respeta.

Sabemos que es doloroso cuando se trata de la propia pareja o de alguien del entorno familiar, pero una persona que agrede permanentemente, se convierte en alguien tóxico y nadie debería tener que interactuar con una persona así. ¡Tú eres alguien que vale mucho!

8) Dar otra oportunidad.

Tal vez alguien tuvo un mal día, tal vez hubo un malentendido, tal vez tu agresor se hizo una idea equivocada de tu persona… ¿Por qué no preguntarse todo esto? Si alguien te agrede por primera vez, además de mantener la calma y de responder algo concreto, tal vez podrías preguntar a qué se debió su actitud. ¿Quién sabe? Quizás descubras que hubo una confusión y hasta recibas una disculpa. Todos podemos equivocarnos.

El entorno.

¿Y qué pasa cuando existen testigos de la agresión? Los que están presentes, ¿no tienen nada para decir? El entorno es un punto clave cuando existe acoso, porque le dará mayor amplitud cuando no es condenado por los otros.

Podemos imaginar fácilmente que en el ámbito laboral, cuando un superior acosa a un empleado, el resto del grupo en lugar de ponerse de parte de la víctima, se pone en contra.

Este comportamiento se debe a la tendencia que existe a querer ser aceptado dentro de un grupo, aunque de manera individual, no estemos conformes con lo que sucede. Otra tendencia es hacer que la víctima se sienta responsable de lo que le pasa. En ambos casos, el acosador se ve legitimado por quienes ven lo que sucede y en definitiva, al no actuar, contribuyen a la violencia verbal y psicológica.

Atención al contexto.

Frente al acoso o a la violencia verbal, analicemos a nuestro agresor. No es necesario responder a todo. No es necesario ofenderse por todo. Debemos elegir nuestras batallas. Interpretemos qué es lo importante para defender, para de esta manera, no embarcarnos en una guerra sin sentido que sólo nos resta energía y nos desgasta.

¿Qué te parecieron estos consejos? ¿Conoces a alguien que esté pasando por esta situación? ¡No dejes de comentar y compartir!

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